
Hoy vengo a escribir simplemente porque siento ganas de hacerlo, porque mil cosas rondan en mi cabeza, porque tengo dudas y preguntas, porque tengo ganas de salir a caminar lejos, de recorrer caminos, calles, ciudades que hasta el momento no conozco, porque extraño ya Santiago y extraño un poco más a mis amigos, porque te extraño a ti, porque extraño sentir esa chispa de vida, ese "roce de mejilla con Dios" como leí por ahí.
Estas ultimas semanas he luchado probablemente más perdida que nunca, porque siento que no tengo las cosas muy claras, porque el mundo a veces hace sentir que los esfuerzos son inútiles, que no vale mucho la pena luchar por algo mejor cuando a tantas personas les da lo mismo su planeta, sus derechos, sus propias vidas, cuando tantas personas aceptan que otros decidan por ellos, y se quedan ahí, quietos, sumisos, humillados, cómodos, de cabeza gacha, pasivos/agresivos...
He estado caminando sin rumbo, manteniendome en el mismo lugar porque siento la necesidad tremenda de hacer algo, de sentir que estoy bien conmigo misma, de sentir que me conecto con las raíces de lo humano y lo divino, con el amor, con la fuerza, con la sabiduría; Y sin embargo no logro sentir mucho, porque aunque suene repetido y parezca cuento viejo, acá no siento que hago algo, siento que no hago nada, aquí ya cometí errores, ya aprendí, ya amé, me desilusione, probablemente desilusione a alguien también, odie aunque fuera por unos minutos, tuve miedo, lloré, conocí, intente, camine todas las calles, y termine dándome cuenta de que era momento de moverme a otro lugar, de renovar mi vida, y por cosas de la misma aquí estoy nuevamente, aunque sea sólo por las vacaciones.
He intentado leer, quizás buscando una solución al TOC, y la verdad algunas cosas dan resultado, otras ciertamente no. Descubrí que quizás las terapias con un psiquiatra y pastillas no sean lo mio, porque ciertamente no es mucho el aporte. Y de pasada los libros que leí me llevaron a cuestionarme otras cosas de índole más humanitario, más primitivo, me llevaron a pensar y replantearme mis necesidades y prioridades, y como toda gran batalla he tenido mis momentos.
Por otra parte la buena música relaja, más incluso que las mismísimas santas pastillas, el Jazz, Dios mio el Jazz, a veces puedo dudar de ti pero no dudo del efecto mágico que produce Miles Davis y John Coltrane.
A todo esto y a estas alturas, siento que la imagen limitada de Dios que proveen las religiones me queda ciertamente corta, chica, incomoda, llena de dudas gigantes e incoherencias tremendas que otros quizás serán capaces de obviar o les bastara lo que les diga la iglesia (que por lo demás también es bastante incoherente y oscura), por mi parte, puedo decir que si bien no creo en Dios o en la Imagen de Dios, mejor dicho, que tiene la mayoría, sí creo en algo más grande, más sabio, en la vida, en la rueda, creo en el amor, creo por sobre todo en las cosas hechas con amor, hechas con el corazón, y lo busco incansablemente, como quien busca su tesoro más preciado.
y bueno, para no alargar esto innecesariamente, me retiro, aprovechando que la música es buena y el ambiente grato...
No hay comentarios:
Publicar un comentario