El anhelo de un lugar mejor, el sueño de vivir en un mundo donde a la gente no le importe lo que tienes, sino como eres, en donde las personas se ayuden mutuamente, utilizando nuestros conocimientos al servicio de los demás, un mundo imaginario por lo que parece hoy en día. Me siento a mirar por la ventana, la cordillera, el tono del cielo, cada ciudad tiene lo suyo, en Santiago parece que nadie mira a nadie a menos que sea para susurrar, todo el mundo apurado y las calles desde lo alto parecen ser un río de gente y autos, cuyo torrente inagotable no cesa nunca, el semáforo, el tiempo corriendo, todo se detiene cuando logro transportar mi mente a otro lugar, cuando recuerdo aquella tarde que tanto anhelo revivir, tal vez no exactamente igual, pues sabemos que el pasado no vuelve, pero sí en el sentimiento. Anhelo cada día revivir y sentir nuevamente esa felicidad, percibir en la naturaleza el mensaje de la vida, sentir que pertenezco a algo más grande. Extraño es esto de vivir tan agitadamente, a veces me siento extremadamente inútil, otras completamente ocupada con algunas cosas, a veces el tiempo se detiene y todo se vuelve lento, mis ritmos bajan y parezco triste, aburrida, otras, la vida anda muy rápido y las emociones fluyen, me recuerdan que estoy viva, la risa y el sentimiento de amistad y compañerismo afloran, el amor crece imparablemente dentro mio, con mis estados de ánimos volubles, me siento como desprotegida, todo parece afectarme, me siento más sensible, aunque mantengo la cabeza fría, intento no Pre-ocuparme tanto. Me pregunto si soy la única que siente estas cosas, hay un nuevo color en el ambiente, una nueva sensación, un deseo de libertad y de volver a nuestros orígenes, la conciencia ha despertado y buscamos detener el daño que hemos hecho tanto al planeta como a nosotros mismos, la gente ya no se deja engañar tan fácilmente por los medios de comunicación, ni por los dogmas religiosos, estamos volviendo a pensar, o quizás sólo estamos luchando más, pero ese es el punto, a despertado ese ser en nosotros que busca acabar con las injusticias, que se canso de ver como la historia se repite siempre, y que esta dispuesto a salir a las calles y movimilizarse pacíficamente. Yo no sé muy bien que me pasa, ando en otro lugar la mitad del día, debe ser el producto de pasar los fin de semanas sola, y una mezcla de estar cansada de oírme decir siempre lo mismo, soñar ya ha sido bastante, quiero cumplir esos sueños, recorrer los lugares que en mi mente ya son familiares y en los que mi alma se regocija, ya no sé si lo que digo suena inteligente, la idea de medir a las personas y medirme a mi misma con esta regla invisible, en donde abundan un sin numero de conocimientos que intentan explicarlo todo, hasta los sentimientos y emociones, no parecen ser sino otra forma de discriminar, si todos somos buenos en algo porque no juntarnos todos y ayudarnos mutuamente, en vez de guardar esos conocimientos y usarlos sólo cuando nos beneficie a nosotros?, sin duda esto ah sido algo que me ha costado comprender e interiorizar, al principio no entendía como es que alguien podía tener tal nivel de compañerismo que era capaz de dejar de lado lo que estaba haciendo para ayudar a otra persona a entender algo o a hacer algo de la forma correcta, sin esperar nada a cambio, sólo por ese sentimiento de amistad, por ese desinterés en sobresalir constantemente, por esas ganas de desenvolverte entre los mejores, de igual a igual. Una vez leí, que para saber como es una persona debes observar como trata a sus inferiores, no a sus iguales o superiores, pues es fácil ser gentil con quien esta jerárquica o socialmente sobre nosotros, pero se requiere cierta nobleza para tratar de igual o mejor forma a quien no nos beneficiara en nada, por lo menos económica o socialmente hablando. Lucho conmigo misma todos los días, en la lucha más pesada, pero noble y satisfactoria, no niego que he querido no hacerlo en algún momento, o que simplemente he ignorado lo que dice mi corazón, pero sigo intentando y luchando constantemente para ver un cambio en mi, es este río que emerge y recorre el mundo, en los demás, en la vida, etc. volveremos finalmente a lo más profundo de nuestro ser? a la alegría de vivir, al amor por nosotros mismos y por los demás, a la entrega total y desinteresada, al amor y la pasión por la justicia, en fin, a la celebración de la felicidad.
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